jueves, 8 de abril de 2010

ESCAPAR DE LA RUTINA

Somos presas de un mundo cosmopolita. Todo el día estamos mezclados con gente de todos lados, a veces incluso de lugares inhóspitos que ni siquiera sabemos ubicar en el mapa. En ocasiones para escapar del ritmo frenético que llevamos en la vida moderna suelo desconectarme, aunque a veces lo hago muy a menudo. Escapar de la rutina es fascinante. Cuando me voy a mi propio mundo imagino todo lo que siento. Mientras tomo un café me transporto a ese lugar que solo mi corazón conoce. Sonrió sin motivo. Me sumerjo. Corren por mi mente imágenes encantadoras. Un campo lleno de margaritas al fondo y yo subida en un barco, que simboliza mi vida. Estoy descalza. Llegamos hasta la hermosa playa vestida de blanco, como mi vestido. Tomo un pincel en mi mano y en el cielo despejado convertido en lienzo, dibujo imágenes technicolor, reflejos de mi existir. Vislumbro a lo lejos el marinero que hace un rato me ha dejado en la orilla. Ya no me siento victima de la rutina y sigue esa sonrisa enorme en mi cara. Me devuelvo lentamente hacia la realidad, espero en una fila para pagar mi café. Mientras lo hago veo una chica muy simpática con un gorro azul, igual que la canción que suena en el coffe- shop. Hay mucha gente, pero poca que llama mi elevada atención, una de ellas es también una mujer que lleva unos tacones rojos con mucho glamour. El intenso y agradable aroma del café me vuelve a transportar, es primavera ya no hay nieve en las montañas. Vuelvo lentamente a mi mundo, no se cuando regresare mas a mi rutina…debes probarlo.

lunes, 5 de abril de 2010

EN EL BORDE DE MI VENTANA


Miro hacia la ventana. Se acaba el invierno. Hoy quiero cobijarme con el agua marina y renovar mis energías. Deje atrás después de ese adiós los pensamientos que en mi cabeza se recreaban día y noche. Estoy en el agua, tengo frío. Una tímida flor se asoma entre la hierba húmeda por la lluvia. Vuelvo a mi habitación con la flor entre mis manos. Veo encima de la mesa la mano de poker que dejamos comenzada en la tarde. Flop. Observo y detenidamente pienso... Recuerdo que con la mirada tratábamos de adivinar nuestra jugada, y nuestros sentimientos. Ahora me doy cuenta de que hubieras ganado la apuesta, como ganaste mi corazón. Me dejo caer en mi cama y sonrío pensando que no se donde estas, ¿aquí? ¿allá?. Rápidamente me levanto, llego lentamente hasta la ventana y me siento en el borde, quiero admirar las estrellas y que me escuchen. De repente veo la que te regale cuando te pedí disculpas, solo Dios sabe la felicidad que me invadió al ver tu dulce sonrisa acompañada de un si. Feliz me siento ahora. No te tengo cerca pero la tranquilidad es mi compañía. Ahora se que eso llamado amor y felicidad existe. Mientras tanto seguiré cantando aquí en el borde de mi ventana y escribiendo en cada uno de los pétalos de la flor los deseos que siempre tuve para ti. Volveré algún día a sentarme en el borde de mi ventana…