
3 de julio de 2010
Hoy mis historias no salen de mi pecera. Hoy mis historias resultan ser como la vida misma. Cuatro años. Sueños. Maleta sin fondo. Miro hacia atrás una vez más y veo mi reflejo. Recuerdos invaden mi memoria. Minutos que ahora son cadáveres de momentos. Despedidas, ¡Cuánto cuestan! Viajes, ¡como cambian la vida!. Una decisión importante estaba por venir, debía elegir entre perseguir mis sueños o la comodidad que en aquel entonces tenia. Fue mi espíritu, intrépido y aventurero, el que decidió por mi. Debía irme y emprender un difícil camino hacia las montañas. Rodó cambia. Eso cambió mi vida. Un metro cuadrado, una maleta sin fondo, guardaba ahora toda mi existencia, mis sueños, cuatro prendas y las ganas de experimentar algo nuevo. Aún tengo en mis labios el último beso, aquel que ha marcado tantos días. Aún tengo en mis brazos los abrazos acumulados en las despedidas. Promesas, sonrisas y deseos de continuar formaban parte de mi equipaje. Ahora, cuatro años después, estoy más cerca de volver a sentir los abrazos de aquellos que se despedían, mas cerca de ver otra vez tantas sonrisas, mas cerca de conocer parajes ocultos que quedan por visitar, pero ahora regresare otra vez con un equipaje, una maleta sin fondo llena de experiencias.

